AUGUSTO CURY. UN CAMINO EDUCATIVO DIFERENTE.

Para nadie es un mito que los países en vías de desarrollo tenemos la obligación de mejorar nuestros sistemas educativos ya que se convierte en el único camino para competir en la actual economía globalizada del conocimiento.

Muchos países asiáticos hace unos años optaban por educar a sus alumnos en las mejores universidades del mundo (Estados Unidos e Inglaterra) con el fin de que al regreso a sus lugares de origen, aportaran en el desarrollo de la industria; pero ahora han optaron por mejorar sus sistemas educativos lo que los ha llevado a que muchas de sus universidades ocupen lugares privilegiados en las evaluaciones internacionales, como por ejemplo la Universidad Nacional de Singapur que ocupa el lugar 22 en el ranking de las mejores universidades del mundo.

 

Para Latinoamérica el reto es enorme, pues cada día la diferencia es mayor entre los mejores del mundo y nuestros sistemas educativos.

La realidad es que hemos enfocado muy mal nuestro desarrollo, ya que los pocos esfuerzos por mejorar no han estado alineados con las necesidades de la región y mucho menos con las del mundo. Mientras el planeta exige innovación, creatividad, y competitividad, nosotros seguimos “atorados” con sistemas educativos que privilegian la repetición de la información.

 

Si un país en Latinoamérica ha estado trabajando hacia un cambio radical de su sistema educativo, es Brasil, que con su esquema de todos por la educación ha conseguido avances significativos en la mejora de sus resultados académicos.

Es justamente un educador y psiquiatra brasileño, Augusto Cury, quien ha dedicado su vida al desarrollo de estrategias que ayuden a los docentes a un camino de formación diferente que le ayude al educando a entender y a incorporarse al complejo mundo del conocimiento que hoy vive el planeta. A continuación presento las 8 premisas que el Dr. Cury propone en la enseñanza de los verdaderos docentes a quienes denomina como fascinantes:

1. Los buenos maestros tienen buena cultura académica y son elocuentes, mientras que los maestros fascinantes tratan de entender el funcionamiento de las mentes de sus alumnos para poder educarlos mejor.

2. Los buenos maestros tienen una metodología y son didácticos, mientras que los maestros fascinantes tienen la sensibilidad para hablar a los corazones de sus alumnos.

3. Los buenos maestros educan la inteligencia lógica, mientras que los maestros fascinantes educan la emoción, enseñan a sus alumnos a explorar su propio ser.

4. Los buenos maestros usan la memoria como depósito de información, mientras que los maestros fascinantes la usan para estimular la creatividad.

5. Los buenos maestros son temporales, mientras que los maestros fascinantes son inolvidables.

6. Los buenos maestros corrigen el comportamiento, mientras que los maestros fascinantes resuelven los conflictos en el salón de clases con inteligencia.

7. Los buenos maestros educan para una profesión, mientras que los maestros fascinantes educan para la vida.

8. Los buenos profesores preparan a los alumnos para el éxito, los profesores fascinantes preparan a los alumnos para los días más difíciles, transformar lo negativo en energía creativa.

Definitivamente tenemos mucho por hacer en materia educativa, ojalá lo entendamos, pues nuestro “aletargamiento” nos podría llevar a niveles de desigualdad con los países desarrollados que quizás ya no podamos revertir.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

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