¿ADICCIONES AQUÍ? DUELE CONFIRMARLO.

Desde hace algún tiempo hemos visto con profunda preocupación el incremento importante en el consumo de drogas ilícitas en nuestro Estado. Igualmente hemos encontrado que el consumo de alcohol se ha vuelto más común entre nuestros jóvenes…

Y es que la población menor es la mas vulnerable a esta ola que invade a quienes serán el futuro de nuestra sociedad.

Hoy vemos con tristeza como los medios de comunicación nos han ubicado como uno de los Estados con el mayor índice de consumo de estupefacientes entre los estudiantes de nivel medio superior y superior de la República. Si bien no es una novedad, ya que desde hace mucho tiempo hemos venido detectando el incremento, si nos llena de dolor el conocer que ya la República entera conoce de este “pecado” que tanto nos preocupa, pero por el que realmente hemos hecho poco, o no lo suficiente…

Cada fin de semana basta con darse una vuelta por los diferentes centros de entretenimiento nocturno, o simplemente recorrer después de la media noche las calles de la ciudad, para encontrar la gran cantidad de jóvenes, de todos los niveles socioeconómicos, que pierden la compostura llegando a niveles de consumo de alcohol e ingesta de drogas, similares a los de países de los cuales no hace no mas de diez años nos alejábamos considerablemente.

Ya es una realidad… El mito ya no es mito, y el tabú definitivamente hay que romperlo. Si bien es un tema doloroso para la sociedad en general y más para las familias que sufren el problema en su interior, aún es tiempo de lanzar una estrategia conjunta que nos ayude a mitigar el problema.

Definitivamente la estrategia de combate a esta “sombra” deberá estar orientada en tres partes. La primera y la más importante, es la encaminada al fortalecimiento del seno familiar. El diálogo como lazo de confianza con nuestros hijos. El “tiempo real” que nos ofrecemos como familia, y ante todo la autoridad que como padres de hogar nos debemos para establecer las reglas al interior de la familia. No olvidemos que la capacitación especializada de los padres en el manejo de situaciones complejas (drogas, alcohol, bulimia, depresión, etc.) es vital para no cometer errores que en la actualidad han estado costando demasiado caro. Existen muchas organizaciones que de manera gratuita imparten talleres que nos ayudan en la tarea de apoyar y guiar a nuestros muchachos.

La segunda parte de la estrategia es el compromiso de las instituciones de educación por estar alerta con cada uno de los jóvenes en su interior. Ya la formación “tipo manada” debe ser parte del pasado, renovando a una escuela que entienda a cada uno de sus estudiantes como un ser individual del cual debe conocer sus mas mínimos detalles. Igualmente y partiendo de que la educación es una tarea tripartita (una parte la pone el estudiante, otra la esuela y otra la familia), ya es una obligación de las escuelas el capacitar a los padres de familia en los temas que le ayuden a solucionar los problemas ajenos al proceso enseñanza- aprendizaje, pero que lo entorpecen.

Y la tercera parte de la estrategia es la que deberá comandar el Gobierno Estatal a partir de un análisis concienzudo que le ayude a conocer a detalle la dimensión de la situación, invirtiendo los recursos necesarios para atacar los diferentes niveles que componen este problema.

Si bien las adicciones ya no son un problema lejano, tampoco nos encontramos sumidos en un caos sin solución. Dependerá de nuestra propia voluntad y la de nuestros dirigentes el tomar “al toro por los cuernos”, haciéndole saber que tenemos la capacidad de trabajo conjunto que se necesita para que nuestra juventud si tenga el futuro que esperamos.

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