El maestro: cuando la verdadera vocación es un gran ejemplo.

Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos.

-Séneca-

A lo largo de nuestras vidas, hemos conocido a maestros que nos brindaron su cariño a la par de enseñarnos y formarnos en lo que ahora somos: tal vez médicos, abogados, arquitectos, periodistas, ingenieros, músicos, odontólogos, etc. y que gracias a ellos supimos con las herramientas que se nos brindaron, enfrentarnos al difícil medio laboral.

Transmitir conocimientos, desarrollar habilidades, compartir experiencias; enseñar a niños, adolescentes y jóvenes a leer, escribir, sumar, restar, física, química, literatura, historia etc. es parte de la vida diaria de un profesor.

Todos esos años de formación, de arduo trabajo que se transforma en experiencia, trascienden cuando se imparte conocimiento en el aula, dándole ese estilo especial e irrepetible que cada docente tiene.

Lo anterior es de gran valor, de gran reconocimiento, pero una verdadera vocación es cuando el maestro va más allá de eso y logra ser ejemplo para sus alumnos no sólo siendo un profesor que enseña, sino un maestro del cual se aprende.

Una guía, una persona que escucha, que entiende, que sabe detectar alguna problemática y que otorga un buen consejo a tiempo, que fomenta y practica valores universales que promuevan una sociedad justa, unida, pacífica.

Así es cuando el maestro se convierte en un ser entrañable e inolvidable. Aquel que merece toda nuestra admiración por jugar un papel fundamental en nuestras vidas y en las vidas de nuestros hijos. Una persona que sabe de responsabilidad, de entrega, de profesionalismo, pero sobre todo, de amor y respeto por el ser humano. Una persona que se preocupa y ocupa en los demás.

Es un hecho: el maestro tiene siempre amor por su profesión y una constante necesidad por continuar desarrollando sus habilidades y conocimientos para compartir con sus alumnos lo mejor de sí, a   través de información fresca y relevante, elevando así la optimización del proceso enseñanza aprendizaje.

Educar siempre tiene un gran sentido y se ha convertido en un aspecto fundamental para el desarrollo de las naciones, logrando ciudadanos más comprometidos con su País y con sus individuos; el maestro es instrumento vital y su vocación de servicio hacia los demás transforma de manera positiva a nuestro entorno.

Es por ello que deseo aprovechar este espacio, para reconocer y aplaudir nuevamente la loable tarea de nuestros maestros, por su pasión en la enseñanza, porque su trabajo es generador de ideas y porque su amor por su profesión impacta para bien.

Su labor siempre dejará una huella imborrable.

Hoy más que nunca, nuestro mundo requiere de estos maestros, pilares para la educación y quienes a través de su exigencia, comprensión, regaños, supervisión, compromiso, entrega y paciencia, hacen del proceso enseñanza toda una hermosa aventura.

¡Gracias!

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