Violencia en los niños: con más consecuencias de lo que imaginamos.

Hace algunos días, recordaba cuando era niño: los permisos para salir a jugar a la calle, eran pan comido. La tranquilidad con la que nuestros padres nos permitían salir al parque a andar en bici, a patinar es ahora de gran añoranza. Es un hecho que nos dábamos cuenta de conflictos bélicos y religiosos, de personas que hacían daño, pero no como ahora   dado a la exposición permanente y directa a las noticias.

Los tiempos han cambiado… y mucho.

Lamentablemente vivimos en un mundo en donde la violencia está a la orden del día: guerras sin sentido, delincuencia como parte del día a día, narcotráfico que genera gran miedo, secuestros, agresiones de todo tipo, etc.

A través de los medios de comunicación y las redes sociales, nos percatamos de lo que es capaz el hombre de hacer en contra de sus semejantes, y es preocupante ver cómo ese tipo de información se vuelve en ocasiones, una costumbre el escucharla… acciones crudas que sí nos duelen pero ya tal vez no nos asombra como antes.

Nosotros los adultos, comprendemos que estos hechos que dañan y marcan a nuestra sociedad, son   producto de la intolerancia, de la discriminación, de ideologías y creencias, de la frialdad e indiferencia, de la avaricia, exceso de poder, de la falta de caridad humana, de la desintegración familiar…

Como adultos, entendemos un poco más las razones ilógicas tal vez de lo anterior, pero… ¿Cómo perciben tanta violencia, tanta maldad nuestros niños?

No estoy hablando de los niños que tristemente viven en carne propia esta problemática, sino de todos los que la ven o escuchan a su alrededor. Estos niños no entienden y no dimensionan cómo es que alguien quiera hacerle daño a otra persona… es algo que simplemente no cabe en su mente y no pueden entender.

Es por ello que se vuelve de suma importancia que hagamos hasta lo imposible por contrarrestar los efectos de la violencia, pues puede provocar daños de enorme gravedad y repercutir de manera negativa en el niño.

Creer que en el mundo de los adultos   hacer daño es normal y adoptar como modelo la injusticia, el abuso, la mentira, el maltrato etc., no creo que sea lo que deseamos para nuestros niños en quienes recae el futuro.

En el núcleo familiar, es indispensable tener un estrecho acercamiento y comunicación con ellos,   sin mentir sobre el entorno existente pues debemos de despertar su manera de defenderse.   Hacerlo sentir amado, escuchado, generar siempre confianza en sí mismo, hacerlo seguro, es fundamental.

El apoyo de la sociedad, de las escuelas es de gran ayuda… juntos se crea un lazo fuerte para que el niño sepa que lo normal es estar bien… el ser tratado con respeto, cariño y cordialidad. Niños seguros, niños que no permitan que les hagan daño ni que ellos hagan daño.

¿Qué tal si equilibramos tanta información sobre la violencia que se vive en el mundo?

¿Qué tal si acercamos a nuestros pequeños a lugares donde alimenten su cultura, donde incrementen su apreciación al arte?

¿Y si de manera frecuente los llevamos a lugares donde se diviertan sanamente y en familia?

¿Y si les compartimos buenas noticias como caso de niños sobresalientes, madres ejemplares, súper papás, maestros increíbles, deportistas, científicos, músicos exitosos, etc.

En nuestras manos está el brindar herramientas que le permitan crecer más sanos, más seguros, más inteligentes, con más valores. Alejemos lo más posible a los niños de la violencia.

Sólo serán niños una vez, y lo que vivan durante su infancia será determinante para su futuro… y para el nuestro.

 

M.D.A. JUAN CAMILO MESA JARAMILLO

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

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