NUESTRA OBLIGACIÓN EN LOS COMICIOS

Estamos a pocos días de un nuevo proceso de votaciones para elegir a los diputados que nos representarán a nivel nacional, y nuestra obligación y responsabilidad, es la de ejercer nuestro voto para expresarnos como ciudadanía.

Es cierto que hemos estado inmersos en un proceso largo de desprestigio de nuestras autoridades, sobre todo en las redes sociales que han servido para conocer de inmediato lo que pasa, pero también se han vuelto en medios de mentiras y reproches, que han generado una desconfianza generalizada de la sociedad. Es cierto que muchas de nuestras autoridades se han equivocado, y mucho. La corrupción en México es el principal problema que tenemos y nos lleva a alejarnos del desarrollo sostenido y a una mayor igualdad entre los habitantes.

Es cierto que cada día conocemos un nuevo proceso de corrupción o de tráfico de influencias. Una corrupción que duele y desgasta. Una corrupción que enoja y aleja a la sociedad de su principal deber ante la elección en un proceso electoral.

Pero la única manera que tenemos de expresarnos democráticamente es por medio del voto. No todos los partidos son malos o buenos y los candidatos son malos o buenos. Los partidos los forman personas y como todo en la vida, hay unas buenas y otras malas. Es falso que todo político es malo y ladrón. Si así fuera, México estaría muy lejos de ser el país que hoy es, una de las 15 economías más grandes del mundo. Por supuesto que si el total de los políticos fueran honestos, quizás ya seríamos un país de primer mundo, pero como sociedad el optar por el silencio es el peor camino que tenemos frente a la construcción del México que soñamos.

Hoy tenemos dos obligaciones: La primera, la de escuchar y analizar a cada uno de los candidatos y sus propuestas. Debemos ser capaces de “leer entre líneas” sus intereses y estrategias, para así decidir por las IDEAS más allá de los partidos. Debemos “madurar” democráticamente para entender que los partidos son plataformas, pero no debemos casarnos con uno solo, pues las ideas y las personas son las que nos podrían llevar al México que soñamos.

La segunda obligación es la de formar a nuestros hijos con las bases del México que deseamos. Si queremos un México sin corrupción, enseña a tus hijos que cada decisión tiene una consecuencia, así que la próxima vez que un policía de tránsito te infraccione, no le des dinero, acepta tu error y enseña… ¿Qué México queremos? El México que construyamos.

Si formamos a nuestros hijos con los valores de la honestidad, el respeto, el compromiso, el trabajo en equipo y la responsabilidad, quizás en algunos años podamos soñar con un México diferente; con personas nuevas capaces de pensar en el común y no en sus propios beneficios.

Para estas nuevas elecciones, salgamos a votar… es nuestra obligación y responsabilidad. Si no nos convence ningún candidato, ninguna propuesta, expresemos nuestra inconformidad con el voto en blanco; pero no nos permitamos que las “maquinarias políticas” sean las que decidan por el futuro de nuestro Estado, de nuestro México.

No podemos perder la esperanza en las personas. No podemos perder la esperanza en nosotros, en nuestro México.

Vayamos a votar y llevemos a nuestros hijos, buscando entrenarlos en el ejercicio democrático serio que es el único que nos llevará a poder opinar y a soñar con la construcción del México donde todos queremos vivir.

rectoría@ucuauhtemoc.edu.mx

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