LA CALIDAD EDUCATIVA Y EL EMPRENDIMIENTO, CAPACES DE TRANSFORMAR A MÉXICO.

Para nadie es un mito que el sistema educativo en México se encuentra en “tela de juicio”.

Los resultados en las pruebas educativas internacionales no son alentadores, pues durante más de una década hemos ocupado el último lugar en cuanto a comprensión lectora, ciencias y matemáticas.

La educación superior igual pasa por un momento complejo, y prueba de ello es que nuestra máxima casa de estudios, la UNAM, que durante décadas fue la mejor universidad latinoamericana, hoy ha cedido este honroso lugar a la Universidad de Sao Pablo y a la Universidad Católica de Chile.

Es bastante complejo determinar el rumbo que debiera seguir nuestra educación, pues ha quedado demostrado que no basta con los medianos esfuerzos de nuestras autoridades en cuanto a la reforma educativa y la evaluación docente; la realidad es que necesitamos alinear nuestra economía con la educación.

Muchos ejemplos en el mundo nos pudieran dar luz, tales son los casos de varios países asiáticos que hace 3 décadas se “morían de hambre” y hoy presentan economías boyantes que lograron un cambio, transformando sus sistemas educativos y fortaleciendo decididamente el emprendimiento.

¿Por qué nuestras universidades no generan el emprendimiento necesario y una mayor transferencia tecnológica?

Las respuestas son varias. Por un lado, nuestro sistema educativo básico no forma a los estudiantes en ningún aspecto financiero, salen de la preparatoria sin saber que es un balance, un estado de resultados o un punto de equilibrio, entre otras. Otra de las razones importantes, es que nos ha costado salir del modelo profesor-alumno, donde se recibe clase y se aplica lo que dice el maestro. Este sistema, agotado y reevaluado, no deja mucho espacio al cuestionamiento, la réplica e, incluso, la diferencia.

Analizando los esquemas exitosos de las mejores universidades del mundo, encontramos que el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) por ejemplo, desarrolla entre 20 y 30 patentes cada año, y unas 900 empresas, muchas de ellas sin usar la tecnología de sus laboratorios. Según el profesor Bill Aulet de MIT, esta universidad cuenta con un modelo exitoso, ya que ha sabido generar un bucle de realimentación positivo, mediante el cual se capturan estudiantes con espíritu emprendedor que están obsesionados por desarrollar las capacidades que necesitan en su área y que se involucran intensamente en las clases. Este tipo de estudiantes que cuentan con características similares, cada vez aprenden más y presionan a los profesores para que les brinden más y mejor conocimiento. De esta forma, los profesores se ven obligados a mejorar, o corren el riesgo de quedarse rezagados frente al ritmo que exigen sus estudiantes. Bajo esta dinámica las clases terminan siendo más estimulantes y atractivas, retando al estudiante, de manera permanente, para lograr el éxito con su idea o proyecto emprendedor.

En definitiva, nuestro modelo educativo debiera fortalecer el emprendimiento, pues estos dos esquemas articulados con calidad, son capaces de cambiar la economía de un país; además el sistema educativo debe mejorar su ambiente colaborador, para que estimule el conocimiento y genere miradas diferentes y complementarias. Y como último punto, el Maestro, quien deberá pensar no solo en lo qué es capaz de entregar el alumno, sino qué es capaz de lograr con sus alumnos. El maestro debe ser consiente de que su trabajo hace la diferencia entre el México de hoy y el que soñamos.

rectoria@ucuauhtemoc.edu.mx

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