¿TENDREMOS CON QUÉ PAGARLO?

Para el año de 1895 se levantó el primer Censo General de Población en México, encontrando que había en el país una población de 12’632.615 habitantes de los cuales 8’457.738 eran analfabetas, lo cual representaba un 82.1%.

Ya en 1980 cuando se aplicó el X Censo, nos encontramos que la tasa anterior había disminuido a un 17.0%. Para el Censo aplicado en el año 2000 la tasa bajó a un 9.0%, pero lo que llamó fuertemente la atención fue que en países como Argentina, Chile, Uruguay, y Costa Rica, su tasa de analfabetismo no superaba el 5.0%.

Para este mismo año, esta tasa en algunos países desarrollados como Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos y Japón, fue de 0.0%.

Si bien la tasa de analfabetismo en México ha ido disminuyendo en la historia, esta ha decrecido muy lentamente en comparación con países incluso menos desarrollados que el nuestro.

Otro tema educativo que nos debe llenar de preocupación es el acceso de los niños al Sistema Educativo y sus posibilidades dentro del mismo.

Para el año 2005 existían 44’898.388 individuos en edad escolar, de los cuales 24’634.065 ingresaron a los tres niveles de la Educación Básica, y para el mismo año, 3’547.924 lograron ingresar a la Educación Media Superior, y 2’384.858 a la Educación Superior. Lo que es preocupante, es que sólo el 13.6% de los jóvenes que ingresaron a la Educación Superior lograron egresar de este nivel.

En conclusión, de los casi 15 millones de niños que ingresan en promedio a la primaria, menos del 2% logran terminar una licenciatura en el país.

Como vemos el tema educativo en el país no ha sido tan alentador; si bien contamos con un Sistema Educativo Nacional que trabaja con grandes retos en algunos campos del conocimiento, las cifras nos muestran que aún estamos lejos del camino idóneo que provea a nuestros jóvenes de las herramientas educativas que les ayuden a revertir los errores que hemos venido cometiendo.

Ahora nuestros Congresistas debaten una Reforma Fiscal en la cual las Instituciones Educativas se verían afectadas con el punto dos de esta iniciativa a través el CETU (Contribución Empresarial a Tasa Única), un impuesto elevado que afectaría enormemente las posibilidades de ingreso a las instituciones educativas de un grupo enorme de la población, en el entendido de que este costo extra no podría ser absorbido en su totalidad por las Instituciones, lo que obligaría a que fuesen las familias las que terminen por pagar este gravamen por medio de un incremento en las colegiaturas.

Desde hace mucho tiempo las Universidades Privadas hemos propuesto al Gobierno, que en recompensa a la calidad educativa de ciertas Instituciones de Educación Superior, se entreguen bonos educativos a los jóvenes (los cuales cubran los costos de la de la Universidad escogida), para que sean ellos quienes elijan la Universidad para su formación…

Esto definitivamente no ha sido tema de agenda, y creo que no lo será por muchos años; por lo pronto seguiremos viendo como la educación en México sigue siendo exclusivista y en definitiva mas alejada de quienes menos recursos tienen. Pero no olvidemos las enseñanzas de la historia: Un país ignorante, está condenado a la pobreza.

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