LA CORRUPCIÓN: NUESTRO GRAN PROBLEMA

Podemos decir que las principales economías de Latinoamérica son la de México, Chile y Brasil.

Hace unos años estos tres países se presentaban al mundo como economías en franco desarrollo con crecimientos anuales que superarían de manera individual el 5%. Lastimosamente algunos eventos han llevado a estos “grandes de la región” a bajar sus expectativas ante el mundo. ¿Qué sucedió?

Latinoamérica presenta muchos males: delincuencia, pobreza, desigualdad, bajos niveles educativos, falta de infraestructura, poca investigación, etc., etc., pero definitivamente el gran problema de la región se llama CORRUPCIÓN; como diría el Premio Nobel Mario Vargas Llosa en una entrevista pública frente a 300 editores de periódicos: “la corrupción es la mayor amenaza a la democracia en América Latina”.

Iniciemos con Brasil. Todos pensábamos que la consolidación del país había llegado gracias al presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Los índices de crecimiento económico y los estándares educativos nos hablaban de un Brasil diferente. Programas como Todos por la Educación que llevó a la Universidad de Sao Pablo a convertirse en la mejor universidad de Latinoamérica auguraban que Brasil se despagaba del atraso, para encaminarse al primer mundo. Pero luego nos dimos cuenta de que su economía se derrumbaba tras el escándalo político por los pagos ilegales de la compañía petrolera nacional Petrobras a líderes del partido gobernante. El escándalo de $800 millones, que tuvo lugar cuando la actual presidenta Dilma Rousseff era miembro de la junta directiva de Petrobras, provocó protestas masivas en todo el país y definitivamente alejó a muchos inversionistas que veían en Brasil un país diferente. Según el Fondo Monetario Internacional, Brasil este año tendrá un ingreso negativo del 3%.

Luego Chile, un país ordenado, con buenos niveles educativos, menor desigualdad entre ricos y pobres, ahora se vio ensombrecido a causa del mismo fenómeno: la corrupción. Un escándalo de corrupción que involucra al hijo de la presidenta Michelle Bachelet desaceleraron la economía a un crecimiento del 2.3% este año.

Al final, nuestro México. El “nuevo tigre del mundo” como lo bautizó alguna editorial del London Daily, que con sus reformas energética y educativa pronosticaban crecimientos anuales de arriba del 5%, terminó fuertemente afectado por situaciones cotidianas de presunta corrupción como la “casa blanca “ de la primera dama, la asignación de obra del tren de alta velocidad entre México y Querétaro, y por supuesto, la desaparición de los 43 estudiantes de Iguala; situaciones que nos llevarán a un panorama muy diferente al esperado. Para el Fondo Monetario Internacional el crecimiento del país para este año sería un estimado cercano al 2.3%.

Para nadie es un mito que todos los adultos somos responsables de la corrupción, y es justo este elemento lo que menos nos gusta de México. ¿Cómo revertirla?

Desde mi punto de vista será un proceso a largo plazo donde entendamos que nosotros somos los actores del país. Nosotros construimos cada día el México que queremos. Es tan delicado darle una “mordida” de 200 pesos a un policía, como los 20.000 millones que se robe un gobernador… Si logramos entender esto, podemos aspirar a cambiar al país por medio de nuestros hijos, inculcándoles los valores que nos ayuden a construir el México que añoramos, y que no hemos sido capaces de construir.

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