LOS TRES JINETES DE LA APOCALIPSIS: ¿Quién será el otro?

Parece increíble que en nuestra gloriosa América Latina donde el 80% de la población tiene algún problema de pobreza, hoy se vislumbren delicados procesos  bélicos como el que está generando el Presidente de Venezuela Hugo Chávez y de Ecuador, Rafael Correa contra Colombia, por la instalación de bases militares en territorio colombiano de manera conjunta con Estados Unidos.

Colombia es un país que ha sufrido más de 40 años de conflicto con los grupos guerrilleros, posteriormente con el narcotráfico, paramilitares, narcoguerrilla, milicias populares, etc., etc., y hoy cuando se vislumbra una luz de esperanza para este país, luego de las atinadas decisiones que ha tomado el Presidente Álvaro Uribe a lo largo de sus dos mandatos, donde se han disminuido radicalmente los dos principales grupos guerrilleros, el ELN (Ejército de Liberación Nacional) y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), ambos considerados como los más sangrientos del planeta, surgen estos dos personajes, Chávez y Correa, quienes escudados en una posible pérdida de soberanía en sus pueblos, hoy dicen: “vientos de guerra empezaron a sonar en la región”.

Hoy, y luego de innumerables análisis de organismos internacionales se sabe que el camino de la cocaína que se cultiva en Bolivia pasa sin “retenes” por Ecuador, es custodiada por la guerrilla colombiana, para terminar en Venezuela, quien decide los mejores caminos para llevarla a los consumidores. También hoy se sabe que gran parte del armamento comprado por Venezuela a Suiza, terminó incautado por el gobierno colombiano a las FARC, ¿cómo lo obtuvieron?

También existen claros indicios del financiamiento monetario de Chávez a las  FARC, y del apoyo de este grupo guerrillero a la campaña de Correa en Ecuador.

Desde hace algunos meses Colombia presentó a la OEA pruebas de que la industria militar ecuatoriana fabricaba las municiones y los uniformes de las FARC…

Al final de cuentas, hoy los montajes ilegales y negocios turbios de Chávez y Correa se ven seriamente afectados por la decisión de los gobiernos estadounidense y colombiano por trabajar conjuntamente contra los flagelos del narcotráfico y el terrorismo que tantas vidas han costado a nuestro continente.

Y como dice un gran amigo: “no hay nada tan malo que no pueda ser peor”, en las últimas semana se suma un nuevo ingrediente al conflicto ahora por parte de Fidel Castro, quien desde su “imperiecito” comenta que las bases militares “son 7 puñales en el corazón de América”, y que “la endeblez de las acusaciones contra Venezuela de suministrar armas a las FARC, asociadas a las negociaciones con el propósito de conceder siete puntos de su territorio para uso aéreo y naval de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, obligan ineludiblemente a Venezuela a invertir en armas”. Qué desfachatez. Como se atreve este dictador que durante años ha sumido a su pueblo en la total pobreza y desesperanza a raíz de un miedo a Estados Unidos que él mismo inventó y que ahora han copiado “sus cachorros”… ya se le olvidó al señor Castro cuando puso a disposición, no sólo algunas bases militares, sino toda su isla a la Unión Soviética como sitio de emplazamiento de misiles nucleares que casi provocan la peor catástrofe de la historia, incluso presionando al líder soviético Nikita Krushchev para que atacara a Estados Unidos con armas nucleares si la isla era invadida.

Hoy cada quien podemos tomar nuestro partido, lo que no se vale es que en la era de las telecomunicaciones, por ignorancia terminemos por apoyar causas que lleven al continente no al subdesarrollo, sino a la anarquía total.

ACTUAR DE CORAZÓN: Un cambio radical.

El mundo que vivimos nos exige revalorar la esencia del ser humano. Hoy más que nunca nuestro planeta está urgido de un cambio radical en nuestra actitud, que hoy se ve desorientada ante una pérdida de valores cada vez más generalizada. Abusos, racismo, irreverencia, odio, maldad, entre muchos otros son las constantes en un “mundo enfermo”.

Yo considero que cada ser humano consta de dos entornos básicos para su socialización; un inmediato que es la familia y un externo que se refiere a la relación con otros seres humanos y con la naturaleza.

Hoy vemos que ambos entornos están seriamente afectados. Por un lado la familia como célula básica (cimiento) de toda persona, ha perdido su valor, convirtiéndose en muchos casos en partícipe de los desórdenes que hoy vive al interior. En cuanto al entorno exterior, el individualismo cada vez toma mayor importancia debido a la desconfianza que sentimos al entablar relaciones con ajenos, y en cuanto a la naturaleza, nuestro actuar ha sido de absoluta dominación y control, con los desastrosos resultados que hoy son patentes en el desorden que vive nuestro planeta.

Yo realmente considero que debemos volver a la esencia de recuperar la familia como ente constructor de sociedad. Una familia fortalecida en el diálogo, el análisis y la comprensión de los más profundos problemas que la atañen. Desde allí, y sólo desde allí lograremos fortalecer esos dos entornos claves que marcan la diferencia del éxito o fracaso de nuestra humanidad.

Hoy le debemos mucho a nuestro planeta. Hoy le debemos mucho a quienes nos rodean. Esas diferencias tan marcadas entre ricos y pobres cada día terminan por doler, acentuando los problemas que hoy vivimos.

Un aspecto sumamente importante en la construcción del entorno exterior en lo referente a la socialización, es la necesaria sensibilización que debemos tener con quienes por alguna razón sufren los dolores de una sociedad injusta. Hoy como nunca la pobreza (1 de cada 6 personas en el mundo cada día pasan hambre) y el abandono debieran despertar en nosotros la inmediata acción que mitigue el dolor de quienes sufren cada día. Un grupo vulnerable de nuestra población son los ancianos, quienes dieron su trabajo acumulando sabiduría, pero que hoy son relegados ante una sociedad que exige “velocidad de respuesta”.

Para 1900 teníamos casi 4.000 mayores de 60 años en nuestra ciudad. Hoy nuestra Aguascalientes cuenta con alrededor 60.000, muchos de ellos en condiciones que nos debieran preocupar. Cada mes el DIF estatal recibe por lo menos 10 denuncias de abandono de ancianos, lo que resulta increíble para una sociedad como la nuestra a la que consideramos “civilizada”.

Hoy se habla de la ley para la Protección Especial de los Adultos Mayores del Estado de Aguascalientes, herramienta que nos ayudará a mitigar tan complejo problema, pero definitivamente sólo la sensibilización de quienes hoy vivimos en el Estado nos darán las armas para aportar con quienes construyeron con sus manos la historia de nuestra capital.

En conclusión el camino a seguir es el de “romper nuestra burbuja” e iniciar un cambio de actitud frente a un entorno exterior adolorido; porque definitivamente las leyes se hacen para facilitar las cosas, pero en nosotros está el actuar de corazón.

LA FAMILIA: Célula base del cambio de rumbo

Cada día nos asombramos más a las condiciones que vive nuestro planeta; guerras, pobreza, pérdida de valores, adicciones, destrucción…

Hoy cuando volteamos atrás, vemos como en no más de dos siglos hemos logrado poner las cosas “patas pa´ arriba”. En dos siglos logramos convertir el paraíso en un lugar donde las desigualdades, el dolor y la violencia se viven a la vuelta de cada esquina.

Si bien nuestras actuales condiciones como sociedad no son las más favorables, definitivamente en nosotros está la solución y el cambio que necesitamos para enderezar el camino.

Muchas veces pretendemos culpar a los gobiernos como únicos responsables de nuestras desgracias, cuando el resultado de lo que hoy tenemos hace parte de una “irracionalidad aceptada por todos”; una irracionalidad a la que nos resignamos ante la imposibilidad de buscar caminos diferentes a lo que hoy tenemos que vivir.

Lo más importante que debemos entender es que los actores de nuestra realidad somos nosotros mismos y no “extraterrestres” que hacen el mal al interior de la sociedad. Por lo tanto nosotros debemos estructurar el camino por medio del fortalecimiento de la familia como célula principal que construye comunidad. Hoy la familia se debe convertir en el cimiento sólido que necesitamos para romper ese complicado paradigma de aceptación de nuestro presente.

Los hijos deben ser el resultado del trabajo de los padres; un trabajo de refuerzo de los aspectos que necesitan para enfrentar la cruda realidad. Debemos ser capaces de inducir en ellos la capacidad de resolver problemas con una adecuada toma de decisiones, además debemos estructurar su capacidad de asumir riesgos, pero con la habilidad de medir y controlar las consecuencias de sus decisiones.

Yo personalmente considero que todos los seres humanos vivimos con dos entornos, el inmediato que es la familia, y uno externo que es el referente a la relación con quienes nos rodean (no familia) y con la naturaleza. Hoy debemos apoyar a nuestros hijos en la construcción de sus entornos. Por un lado debemos lograr que los hijos aporten en su familia en una relación de ida y vuelta con la responsabilidad de sumar en la solución de los problemas cotidianos vividos al interior. Por otro lado debemos construir su entorno exterior concientizándolos de lo que hoy vive el planeta y la responsabilidad que tenemos para alargar la vida de nuestro “gran hogar”. También debemos trabajar para que su socialización sea adecuada en la construcción de la comunidad. Hoy tenemos que hacerles entender que sin importar la posición social, todos somos iguales y valemos en la medida en que logremos quitar las barreras, que escudadas en la seguridad, terminan por destruir y dividir.

Hoy más que nunca tenemos la obligación de trabajar en conjunto, aceptando nuestros errores y la vulnerabilidad propia y la de nuestros hijos, para desde allí iniciar un camino diferente que nos ayude a enderezar el rumbo de una sociedad que hoy se siente enferma y desorientada; una sociedad que ha terminado por creer que en el tener, se encuentra la solución a los problemas y a la felicidad, una sociedad vacía y sola que aunque lo “tiene todo”, cada día se siente más vacía.

UN CAMINO ANTE LA CRISIS: La infraestructura

La crisis económica sigue presente en las diferentes economías del mundo, aunque la diferencia entre unos y otros países, es la planeación que se tiene a futuro para salir de ella. Por un lado Estados Unidos sigue incrementando su tasa de desempleo que para muchos especialistas ya rebasó el 10%, situación que afecta directamente a nuestro país dada la dependencia económica que tenemos de nuestro vecino. Los que si están vislumbrando un futuro diferente son los asiáticos y europeos que gracias a inversiones futuras en infraestructura, la cual utilizarán como medio para detonar y crecer sus economías, acapararán el 82% de las inversiones que se llevarán a cabo en el planeta en el corto y mediano plazo. Estos datos que fueron presentados por investigadores de BANCOMER ubican a nuestra “efervescente” América Latina con únicamente un 11% de inversión total mundial en infraestructura.

Los sectores en el planeta con mayor inversión serán los relacionados con el agua (aspecto que debiera ser prioritario en el desarrollo de cualquier país) con un 55%, la electricidad con el 22%, carreteras y ferrocarriles con el 19% y un 3.9% en puertos y aeropuertos.

La verdad es que la solución a los problemas radica en la planeación que se tenga para salir de ellos, por lo que es prioritario que nuestro México estructure el camino que requerimos para salir de una crisis, que hoy, ha orillado a un mayor número de personas a la pobreza.

Según el Banco Mundial, la falta de infraestructura eficiente obliga a las empresas a tener niveles de inventarios de dos a cinco veces mayores que los de los países desarrollados, lo que definitivamente nos va alejando de la competitividad global. Otro dato interesante para analizar con detenimiento es que en nuestra América Latina perdemos el 25% de los productos perecederos debido a la ineficiencia de la infraestructura carretera, mientras que en los países desarrollados las mermas son únicamente del 3%.

Hoy la infraestructura de América Latina es un 26% menos eficiente que la de los países desarrollados; aunque también se dan marcadas diferencias al interior de ella, ya que mientras en países como Argentina el 80% de sus carreteras están en buen estado y con un mantenimiento constante, en Brasil, Perú y México apenas son el 25%.

Si nuestra infraestructura se equilibrara al nivel de los países mas desarrollados de la zona, el potencial del continente se elevaría en un 2.6%; pero si nuestra infraestructura se igualara a la de algunos países asiáticos, entonces el crecimiento sería cercano al 5%.

En definitiva, el desarrollo de infraestructura detona las economías de los países además de mejorar la eficiencia para la cruda competencia. Para los especialistas de BANCOMER las características que debe tener la inversión en infraestructura, para que se convierta en impulso al crecimiento económico, son:

  1. Que sea complementaria y no sustituya la inversión privada.
  2. Que sean proyectos realizados con buena calidad.
  3. Que sean proyectos rentables en lo económico y en lo social.
  4. Que exista una rigurosa selección de proyectos.
  5. Que se seleccionen los proyectos que generen el mayor impacto en la economía.
  6. Que generen un mayor número de empleos.

La verdad es que la peor opción ante las crisis es no hacer nada, por lo que de las estrategias que llevemos a cabo para doblegar los problemas que hoy vivimos, será el tiempo que duren las afectaciones, que por lo frágil de nuestra economía, pudieran ser catastróficas para un país que ya acumula 70 millones de pobres.

LA NUEVA ESTRATEGIA MILITAR EN COLOMBIA: La potencia acepta su culpabilidad

Si bien la situación económica es el centro de atención de las economías en este año, hoy nuestra América Latina atraviesa por una preocupante “efervescencia” que amenaza con la “frágil tranquilidad” que ha vivido este sector del planeta.

La verdad es que nuestro territorio vive una pobreza creciente, que para algunos especialistas se acerca al 70% de la población.

Golpes de estado, una izquierda creciente, narcotráfico, conflictos políticos, guerrillas, en fin, son algunas de las situaciones que se viven día a día.

Uno de los países que mayores problemas ha vivido en las últimas décadas es Colombia; una tierra agobiada por la guerrilla, el narcotráfico, los grupos paramilitares, y por supuesto, una pobreza que ha venido creciendo en los últimos años.

Hoy se habla en Colombia de la apertura de varias bases militares conjuntas entre los gobiernos de este país y Estados Unidos, situación que generó las más duras críticas de dos de los vecinos a Colombia: Venezuela y Ecuador.

El Presidente Chávez un presunto defensor y benefactor de la guerrilla colombiana, ha comentado su preocupación por posibles intervenciones en su país por parte del ejército conjunto de Estados Unidos y Colombia.  De igual manera el presidente Correa de Ecuador, quien hoy aparece en las noticias mundiales como favorecido por los recursos económicos de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) en la campaña para ser elegido presidente de Ecuador, mostró su angustia por futuras incursiones en su país, como se diera hace algunos meses en la captura de Raúl Reyes un importante jefe del las FARC. El presidente Correa se expresó fuertemente hacia Colombia como un país que estaba entregando su soberanía al gigante de Norteamérica.

Lo cierto de este asunto, es que Colombia viene trabajando con el Gobierno norteamericano desde hace varios años con el denominado Plan Colombia, donde con recursos de ambos países se combate el narcotráfico, flagelo que además de generar los problemas conocidos, ahora es el principal patrocinador del “nuevo terrorismo”.

Colombia ha expresado que definitivamente la soberanía del país no se verá afectada, y esta decisión es simplemente la ampliación del acuerdo de cooperación y asistencia técnica en defensa y seguridad que ha venido operando, y se justifica en la necesidad imperante de una lucha frontal y global contra el narcotráfico y el terrorismo.

Para el gobierno colombiano este convenio estará regido por el principio de la corresponsabilidad internacional, admitido en forma tajante por la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, quien en su visita a México hizo conjunta la culpabilidad en el tema del narcotráfico: “Nuestra insaciable demanda de drogas ilegales impulsa el narcotráfico. Siento fuertemente que tenemos corresponsabilidad”.

La verdad hoy más que nunca el tema de las drogas debe acatarse como una premisa de la agenda mundial. Ya basta de señalar culpables en un flagelo que se sustenta en una creciente producción debido a la inminente demanda.

Al final del día, Venezuela y Ecuador quedan mal parados ante la comunidad internacional al buscar excusas para enfrentar de manera seria un tema del que cada día se ven más como cómplices, que como víctimas.

LA ÚNICA ESTRATEGIA: El compromiso con México

Acabaron las elecciones y las victorias y fracasos de los partidos tendrán que ser afrontados con seriedad por sus seguidores, buscando la alianza que el país necesita para salir del complejo transe en el que estamos inmersos.

El ciclo sigue, desde ya en nuestro Estado inician las otras campañas, las internas para Alcaldes y Gobernador. Cada partido enfilará sus fuerzas buscando los objetivos de gobernar en un Estado que hoy atraviesa por una difícil problemática.

Después del estrés de los contrincantes y de una votación enmarcada en las expresiones de inconformidad de los ciudadanos, hoy Aguascalientes envía a México a sus Diputados quienes tendrán la obligación de legislar por un Aguascalientes mejor, por un México mejor.

Nuestra democracia mexicana entrega un parte de civilidad al mundo, ya que aunque las molestias de perdedores fueron muchas, los incidentes pasaron prácticamente desapercibidos ante la magnitud de los comicios.

Hoy nuestras ciudades siguen tapizadas de propaganda de los candidatos. Comerciales que presentan la calidad o incompetencia de uno u otro fotógrafo, acompañadas de repetidas y poco creíbles frases que terminan diciendo: absolutamente nada.

Hoy nos queda el sinsabor de no conocer a fondo la estructura de trabajo de los candidatos. Conocemos poco del sus ideas, objetivos y pretensiones.

Definitivamente considero que las campañas en nuestro México debieran evolucionar de manera radical. Por un lado la sociedad debiera ser capaz de emitir su voto, no por una “maquinaria política”, sino por las ideas y la estrategia de la persona. Mas allá de la propaganda política, se encuentra la estrategia de trabajo, aquella que tendríamos que conocer todos de manera estructurada, conociendo los puntos de acción que nos servirían, posteriormente de parámetro para evaluar las acciones del, o los ganadores.

Debemos cambiar la inversión de miles y miles de fotos y panfletos que no dicen nada, por campañas más cercanas a la gente, donde los candidatos expliquen de viva voz las ideas que solucionan y los compromisos que se extienden de manera vivencial.

En definitiva, México necesita de más compromisos y menos “maquinaria”. Hoy nuestro México requiere de personas que se la jueguen por su Estado y su país. Hoy más que nunca los 100 millones de mexicanos entre los que gritan 70 millones de pobres, exigen el trabajo comprometido de los ganadores, sin importar su partido, que al final debiera ser lo menos importante.

Hoy es tiempo de decir a los ganadores que su México espera mucho de ellos, y que en sus manos tendrán la oportunidad de lograr las estrategias que el país necesita para salir del doloroso atraso, que por nuestras condiciones, no nos merecemos; un atraso al que hemos llegado por la avaricia de quienes únicamente ven en el servicio público, la oportunidad de llenar sus arcas a costa del dolor y sufrimiento de un país que sigue sumido en la pobreza.

¿CONTRA QUIÉN ES NUESTRA GUERRA?

Los resultados de la crisis no son únicamente las fuertes caídas económicas de las potencias, y las consecuencias en los países en vías de desarrollo. No es sólo la pérdida del empleo, donde Estados Unidos ya cuenta con una tasa de desocupación de cerca del 8%, y México de un 6%…

Los dolores de la crisis hoy se traducen en HAMBRE.

Según la organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de la ONU, en nuestro “desarrollado” planeta hoy existen 1.020 millones de personas que diariamente pasan hambre, lo que nos lleva a que por primera vez en la historia de la humanidad uno de cada seis habitantes de la tierra está desnutrido, cifra que supera en alrededor de 100 millones la del año pasado.

Según Josette Sheeran directora del Programa Mundial de Alimentos, la magnitud del problema constituye una amenaza para la seguridad y la paz del mundo: “un mundo hambriento es un mundo peligroso”.

La verdad parece increíble que en pleno siglo XXI haya todavía quienes mueran de hambre o sufran de una mala nutrición, cuando vivimos la era de los desarrollos científicos, biotecnológicos, económicos y sociales. Pareciera increíble que la sexta parte de nuestro planeta muera de hambre ante la mirada condescendiente de las potencias que hoy invierten 100.000 millones de dólares para aliviar la pobreza, pero 13 veces más en armas y en la guerra.

Luchar unidos por erradicar el hambre es un desafío universal. En Asia y el Pacífico viven el mayor número de hambrientos, 642 millones. En África, 265 millones. En el Cercano Oriente y África del Norte se presentó el mayor incremento porcentual de personas con hambruna con el 13,5%. En América Latina y el Caribe se registraron 53 millones de personas desnutridas, lo que representa una notoria alza con relación al año pasado, del 12,8%. Lo paradójico es que América Latina hoy invierte 50.000 millones de dólares en armas y soldados (siendo Venezuela el país que más invierte), cuando con mil dólares cada hambriento podría alimentarse sin problemas en un año. ¿Contra quien es nuestra guerra?

Tal pareciera que a nuestros “modernos gobiernos” les preocupa más su “desgastada soberanía” y su “absurdo orgullo” que los miles de compatriotas que no tienen oportunidad y que diariamente sucumben por falta de alimentos.

Definitivamente seguimos perdiendo la guerra contra el subdesarrollo. Hoy mas que nunca nuestros gobiernos deben entender el problema tan complejo en el que vive nuestra población, estructurando un camino que nos ayude a erradicar una pobreza que cada día nos duele más.

Si bien las escalofriantes desigualdades entre ricos y pobres parecen ser parte obligada de nuestro día a día, ya es momento de apostar por los que mueren sin oportunidad. Decía un buen alumno: “La pobreza no es la que nos muestran en la televisión, es la que ves de cerca y te roza…”

Cada uno somos responsables de lo que hoy vivimos, así que en nosotros está la oportunidad de revertir el mundo que en dos siglos pusimos de cabeza. No es responsabilidad de gobiernos únicamente; el compromiso y el trabajo son de todos, así que ya es hora de “romper nuestra burbuja” y dar algo por quien a gritos, nos suplica cada día.

APRETANDO EL CINTO…

La crisis económica mundial sigue siendo un dolor de cabeza para las diferentes economías. Según nuestras autoridades, hasta abril de este año se perdieron 484.000 empleos, y se pronostica que finalizando el 2009  se habrán perdido alrededor de 850.000 plazas de empleo formal.

Para nuestro país la situación se agrava si recordamos que seguimos con una pobreza preocupante, la que a finales del año pasado contabilizaba 70 millones de pobres.

México hoy se ubica, según la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) como el país Latinoamericano donde más empleos se han perdido en lo que va de la crisis, a este desastroso lugar, nos siguen Uruguay, Venezuela, y de manera más leve, Argentina.

Nuestro Aguascalientes por supuesto no está ajeno a tan delicada situación. Según las cifras de la ENOE (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI) cerrando el 2008 contábamos con 435.000 personas ocupadas en nuestro estado, y 26.000 personas se encontraban sin trabajo, lo que representaba un 5.7% de población sin empleo, cifra muy supreroior al 0.6% correspondiente al mismo periodo del año 2007, y 1.4% por arriba de la media nacional que era del 4.3%.

Como si fuera poco, iniciamos este año con un 10% de los trabajadores de la industria textil en paro técnico; y con una disminución del 10% de los salarios diarios del personal de la industria automotriz, además de que este sector cerró el 8% de sus puestos administrativos. Nuestra gran empresa NISSAN ha anunciado que seguirá con paros técnicos lo que definitivamente afecta no sólo a los trabajadores, sino también a las empresas que abastecen a esta importante multinacional.

La situación nos obliga a redoblar esfuerzos, buscando revertir la situación alejándonos de de la tasa del 7% de desempleo a la que llegamos en 1995. Si bien la actual crisis se diferencia en varios puntos a la vivida en el 95, hoy autoridades y sociedad en general debemos trabajar conjuntamente en una estrategia local que nos ayude a mitigar las consecuencias de la actual crisis.

Por un lado los trabajadores debemos comprometernos aún más con nuestras empresas, cuidando nuestro espacio laboral, y tratando de aportar cada día más para que seamos parte de la estrategia que se lleve a cabo para sortear los problemas que se presenten.

Por otro lado nuestras autoridades tendrán que ser mucho más sensibles con el momento, tratando de recortar los gastos innecesarios a fin de invertir en obra pública (la cual aporta en un porcentaje importante en la generación de empleos directos e indirectos), y en programas de recuperación y apoyo a la micro, pequeña y mediana empresa, que son al final los que reciben con mayor impacto los dolores de la crisis.

Hoy es momento de ahorro y prudencia. Cada familia deberá estructurar sus finanzas buscando disminuir gastos innecesarios y suntuosos, además de buscar en lo posible el evitar contraer deudas innecesarias.

México siempre ha superado sus crisis; la sociedad se ha hecho más fuerte con ellas. Seguramente los problemas que hoy tenemos serán resueltos con la creatividad y tenacidad que nos caracteriza, pero de todas maneras las condiciones actuales de rezago en  nuestro país, nos hacen estar más preocupados que de costumbre.

DE POLÍTICA… Y COSAS MEJORES

Hoy nuestro planeta sigue sumido en una crisis generalizada; pérdida de valores, desgaste excesivo de la naturaleza, guerras que cada día son más obsoletas e innecesarias, problemas económicos, entre muchos otros.

Nuestro Estado no es ajeno a este tipo de situaciones, las cuales cada día vemos más cercanas. Narcotráfico, con sus derivaciones de violencia, desempleo, corrupción, pobreza, etc., etc.

Dentro de muy pocos días de nuevo tendremos votaciones. Los candidatos se encuentran trabajando a toda marcha, para lo cual gastan sus recursos a granel, buscando convencer al mayor número de personas, de que su causa, es la mejor…

La verdad muchas ciudadanos hoy viven la disyuntiva sobre si ejercen su derecho al voto, o no lo hacen. Muchos creen que votar no tiene sentido, y que simplemente gane quien gane, sería, más de lo mismo.

Yo personalmente considero que hoy más que nunca nuestro México necesita de líderes, aunque no siempre es fácil identificarlos. Un líder no siempre es el que manda o el que tiene el poder.

Un líder es quien logra ejercer su influencia en los demás, buscando convencer de un camino que marca su proyecto, sin violencia, imposiciones y con una máxima sencillez. Líderes fueron Jesucristo, Gandhi y Churchill; y no lo fueron Hitler y Mussollini. Estos últimos fueron tiranos, dictadores, caudillos (como muchos de los que hoy gobiernan Latinoamérica), pero no fueron líderes.

El liderazgo es algo que va más allá del dinero y la posición social. Un líder es un ser que ha logrado entenderse a sí mismo, que se conoce, que tiene capacidad de escucha, de reflexión.

Un líder siempre da la cara por sus actos. Sabe que existen áreas de oportunidad, sabe que tiene errores, los reconoce y trabaja para corregirlos.

Un líder cree en sí mismo, tiene claras sus fortalezas, pero conoce sus debilidades. No depende en lo esencial de los otros, pero fomenta el trabajo en grupo y las aportaciones de los demás, tomando como base el respeto.

Siempre asume lo difícil, no le saca el cuerpo a los problemas, entiende que en las áreas de oportunidad se encuentra el aprendizaje que lo ayuda en su desarrollo, y en el de los demás.

Un líder es un ser agradecido con su vida y con los demás por las oportunidades que tiene, y por esto, siempre está celebrando algo. No pierde el tiempo en chismes y evita juzgar, solo se juzga así mismo para avanzar.

Es intuitivo, don que está por encima de la inteligencia y el conocimiento. Es apasionado de las causas, ama profundamente lo que hace, y desborda un entusiasmo que termina por contagiar a los demás.

Un líder como los que hoy necesitamos, dominan sus temores aunque tema, y siempre se comporta con sencillez.

La verdad es que líderes hay pocos, pero los hay. Dentro de muy poco tiempo tendremos la gran oportunidad de escoger los líderes que nuestro México necesita para trascender y dejar atrás el doloroso subdesarrollo.

Como sociedad tenemos la obligación de ejercer con seriedad nuestro derecho al voto pero conociendo que hoy más que nunca, nuestro Estado y nuestro México requieren de esos seres, capaces primero de convencernos con sus ideas, pero con la valentía y el liderzazo de lograr los proyectos que se plantearon.

OPCIÓN ESPERANZA…

La verdad es que nuestra humanidad no pasa por su mejor momento. Por un lado seguimos sumidos en guerras sin sentido en diferentes puntos del planeta, las cuales amenazan la estabilidad mundial. Los valores fundamentales para la convivencia entre los seres humanos, cada día tienen menos importancia en la carrera por conseguir los objetivos de un efímero “triunfo”.

Si hablamos de nuestra naturaleza, hoy vemos que gracias a nuestro “supuesto desarrollo”, contamos con un planeta asfixiado, al cual diariamente le enviamos a la atmósfera miles de toneladas de gases y humos tóxicos ocasionando el calentamiento global que hoy afecta a todo el planeta; talamos 10 millones de hectáreas de bosques cada año, muchas de las cuales se vuelven desierto. En los últimos 40 años, el hielo polar ha perdido un 40% de su grosor. Tenemos un número preocupante de especies en vía de extinción, entre muchos otros problemas.

Por otro lado, nuestra juventud sufre complejos riesgos, que cada día hacen más incierto nuestro futuro como especie

Según datos del Consejo Interuniversitario Contra las Adiciones, en Aguascalientes 7 de cada 10 jóvenes universitarios han probado alguna vez drogas ilícitas en sus vidas (marihuana, cocaína, químicas); tenemos que 8 de cada de 10 jóvenes son consumidores habituales de alcohol, de los cuáles el 48% son del sexo femenino.

También sabemos que 5 de cada 10 jóvenes en nuestro Estado han sufrido problemas de desorden alimentito, tales como bulimia, anorexia y ortorexia.

También es común que nuestros jóvenes se refugien en “subculturas” que los acogen según su personalidad, asilándolos de la natural socialización, entre estos grupos sobresalen los cholos, los fresas, los emos, los góticos, los satánicos, entre muchos otros.

La verdad es que como padres de familia, educadores, y como partícipes de una sociedad tenemos una tarea enorme en la construcción de nuestra juventud.

Yo considero que la familia es el ente clave para la construcción de la sociedad que deseamos habite nuestro golpeado planeta:

  • Debemos ser capaces de inducir en nuestros hijos la capacidad de resolver problemas por medio de una adecuada toma de decisiones.
  • Debemos inculcarles los elementos y la seguridad para que puedan asumir riesgos con la habilidad de medir y controlar las consecuencias de sus decisiones.

El cambio que necesita nuestro planeta se encuentra en las manos de los que hoy somos padres y educadores. La responsabilidad de construir un mejor futuro se encuentra en la capacidad que tenemos de transmitir estas sencillas enseñanzas que seguramente ayudarán a nuestros jóvenes en su vida diaria, dándoles las herramientas para encontrar el camino, alejándose de la gran cantidad de problemas que hoy nos tienen con un futuro desalentador.

La decisión de trabajar por un futuro no es fácil. Hoy debemos redoblar los esfuerzos para cambiar una historia que nos ha llevado al lugar, que para muchos fatalistas, no tiene retorno.