HOY MÉXICO NOS PIDE REVALORAR SU VOCACIÓN

Desde hace algún tiempo hemos estado preocupados por los ingresos de nuestro país. En primer lugar el precio del petróleo se sigue cotizando muy por debajo del precio esperado por nuestras autoridades para la elaboración del presupuesto del año venidero.

En segundo lugar, muchos de nuestros compatriotas vuelven a su tierra luego del cierre de incontables plazas laborales en nuestro vecino del norte. Y es que muchos mexicanos han decidido regresar a su país luego de la actual recesión de este gigante que como país ha iniciado un replanteamiento de sus políticas económicas.

México es un país envidiado a nivel mundial por la cantidad de recursos con los que cuenta. Dos océanos, playas de ensueño, más de 10.000 puntos arqueológicos, paisajes cautivadores y ciudades inigualables.

Hoy nuestro México requiere de un replanteamiento de sus ingresos buscando un futuro más seguro.

El turismo es el tercer ingreso del país, pero definitivamente seguimos muy limitados en este rubro, del que muchos países han vivido, haciéndolo su “Industria Nacional”.

Después de este panorama, es increíble ver como en nuestro México siguen ocurriendo situaciones como la vivida en el municipio de San José de Gracia con respecto a la infraestructura que se ha instalado alrededor de la presa, que hoy por hoy, es la vida de este municipio.

Definitivamente no comprendo como le cuesta tanto a nuestra autoridades llevar a cabo estrategias conjuntas que construyan caminos hacia objetivos conjuntos.

Es increíble que nuestros pocos sitios de esparcimiento se vean limitados por políticas erróneas o decisiones unilaterales que terminan por afectar a las familias, que en este caso, viven de la derrama económica que deja este espacio de diversión de los hidrocálidos.

Definitivamente seguimos ciegos ante un futuro que nos exige ser mejores y por consiguiente más competitivos. Los ingresos por el petróleo y las remesas están hoy más que nunca amenazados como sustento de un país que por muchos años se acostumbró a vivir a expensas de estos dos ingresos.

Ahora es tiempo de reaccionar y trabajar para definir nuestras fortalezas a fin de establecer un camino que fomente nuestra vocación y nos ayude a alcanzar los objetivos que nos conduzcan al México en el que todos hemos querido vivir; un México de oportunidades, un México que nos enseñe el camino hacia la construcción de empresas que aseguren mejores niveles de vida. Un México que en definitiva se acerque al tan anhelado desarrollo.

ACATANDO Y RESPETANDO, SUMAREMOS COMO SOCIEDAD

Desde hace algunos días hemos visto como se han incrementado los retenes en la ciudad donde en una muy buena coordinación la policía municipal trabaja con personal de salud, en la búsqueda de conductores irresponsables en estado de ebriedad.

El alcoholímetro, un tema satanizado por mucho tiempo, es ahora un elemento común aplicado por las autoridades en estratégicos puntos de nuestra capital.

En estos operativos hemos visto diferentes reacciones. Por un lado están los que se quejan amargamente por el detenimiento en su ruta, olvidando que nuestra aportación a la sociedad es un granito de arena para ayudar en la sanción de los irresponsables que para mí, son definitivamente “asesinos en potencia”. Por otro lado se encuentran los borrachines que en actos suicidas deciden conducir su vehículos en condiciones deplorables, poniendo en riesgo la vida de los conciudadanos.

Mientras tanto, nuestra ciudad sigue estando en los primeros lugares nacionales en número de accidentes a causa de conductores que manejan en estado de ebriedad. También hoy nuestros jóvenes son consumidores habituales de este “vicio permitido”, que en los resultados de las encuestas aplicadas por el Consejo Interuniversitario Contra las Adicciones se encontró que 8 de cada 10 jóvenes de Aguascalientes tienen un consumo habitual de alcohol (ingesta de una o dos veces por semana), y que de estos consumidores, el 48% eran jovencitas.

Después de conocer esta información, todavía no comprendo como pueden existir personas que se molesten con estas medidas tomadas por nuestras autoridades, quienes únicamente buscan nuestra seguridad y la de nuestras familias.

Yo considero que la ciudad no la hacen únicamente nuestros gobernantes. La ciudad la construimos todos los que la vivimos cada día, por lo que nuestra responsabilidad está en trabajar arduamente en su construcción, buscando que nuestra aportación sea la de trabajar apoyando a los líderes que nos gobiernen en la consecución de metas que nos ubiquen en el estado en el que deseamos vivir.

El tema del alcoholismo y en general, el de las adicciones, siguen siendo puntos pendientes en nuestra agenda como sociedad hidrocálida, que requieren, primero de nuestra aceptación como padecimiento, para luego generar líneas de acción como sociedad hacia la búsqueda de una estrategia que disminuya el consumo y nos ayude a contar con una sociedad mas sana.

Hoy debemos sumarnos a esta medida municipal de la “Cero Tolerancia”. Hoy debemos ser partícipes y facilitadotes de este tipo de acciones que nos ayudan a tener una ciudad más segura para nosotros mismos.  Hoy debemos entender que el alcoholímetro, el uso del cinturón de seguridad, la prohibición de conducir hablando por el teléfono celular, entre otros, son acciones que debemos acatar y respetar en el entendido de que una mejor sociedad se construye respetando la integridad de quienes pudieran ser víctimas de nuestra irresponsabilidad.

LA ESENCIA DE NUESTRA HERENCIA

Cada día el entorno de nuestros jóvenes se vuelve más complicado. Violencia, adicciones, divorcios, materialismo, además de unos medios de comunicación que día a día los bombardean con información superficial sobre los cánones de belleza, y estatus que deben tener para ser exitosos.

Todo este cúmulo de problemas hacen que nuestros jóvenes vivan en un estado de indefensión ante lo que pasa a su alrededor, lo que complica enormemente su toma de decisiones diaria.

Ante tal situación las bases con que formemos a  nuestros muchachos serán las armas que tendrán para enfrentar un mundo cada vez mas complicado y agresivo.

En muchos casos los inexpertos padres optan por encerrar a sus hijos limitándoles en lo posible el contacto con el exterior, lo que definitivamente contradice nuestra lógica de seres humanos hechos para la socialización, por lo que nuestra seguridad como guías deberá soportarse en la capacidad que hayamos tenido como padres para estructurar el carácter de nuestros hijos que será la columna vertebral de su propia historia.

Definitivamente estoy seguro de que estamos en este mundo para resolver problemas que nos lleven a avanzar espiritualmente. Considero que estamos en un proceso de desarrollo y crecimiento que sólo se logra estando en paz con lo que nos rodea, llámese Gente o Naturaleza.

Este sencillo pensamiento encierra una filosofía que considero definitiva a la hora de formar nuestra personalidad y la de nuestros retoños.

Nuestro mundo definitivamente se encuentra “patas pa´ arriba”. Hoy nuestro planeta llora y se retuerce ante un abuso que en dos siglos ha terminado por ponernos al borde del no-retorno. Contaminación inmanejable, tala indiscriminada de árboles, escasez de recursos, extinción de animales…

Por otro lado seguimos enfrascados en una violencia creciente, y en costosísimas guerras sin sentido que terminan siendo insultantes ante la creciente pobreza mundial.

Estar en paz y armonía con nuestro entorno, llámese gente o naturaleza, será el inicio de nuestra aporte a la estructuración de los hijos que son presente, y que dependiendo de nuestra guía, serán los constructores del futuro que anhelamos.

Debemos ser capaces de inculcar en ellos la capacidad de decidir hacia el camino que los construya y les construya su entorno. Debemos ser capaces de inculcarles el valor de asumir los problemas enfrentándolos con responsabilidad y teniendo la capacidad de resolverlos de la mejor manera posible. También debemos ser capaces de ayudarlos para que no pierdan el poder de asombro ante la cotidianeidad. Debemos ser capaces de inculcarles que en cada atardecer, que en cada indigente, que en nuestros problemas personales, que en cada instante de nuestro diario acontecer, tendremos la posibilidad de aportar un granito de arena para que nuestro entorno y por consiguiente nuestro mundo, sea mejor.

Y ANTE EL FUTURO, ¿Qué vamos a hacer?

La crisis económica mundial sigue siendo el tema recurrente en los medios de comunicación del mundo. Europa, Asia y América siguen con fluctuaciones en sus Bolsas, lo que genera una profunda incertidumbre sobre la reacción económica para el año venidero.

Por otro lado, México sigue esperando a que el precio del petróleo se estabilice a fin de determinar con cuantos recursos se contarán en el 2009 para subsanar los gastos del país.

Y es que si hacemos un análisis económico de nuestro país encontramos que nos debe llenar de preocupación el futuro, si consideramos que para los expertos, en el 2010 la producción máxima del petróleo comenzará su declive, por lo que se prevé que en no mas de 100 años se agoten por completo las reservar del “oro negro”, no sin antes pasar por enfrentamientos en la búsqueda y obtención del poco combustible que quede.

En segundo lugar, nos damos cuenta de que la gran potencia de América, Estados Unidos, está sumida en una crisis de magnitudes alarmantes, lo que muy seguramente obligará a miles de compatriotas que viven en este país a regresar a sus hogares en México, con las consecuencias de desempleo que esto nos ocasionaría.

Como vemos, los dos principales ingresos de nuestro país (el petróleo y las remesas) se ven directamente afectados por un futuro que nos obliga a tomar medidas inmediatas que nos ayuden a fortalecer otras áreas para que nuestro México genere las oportunidades que requerimos.

El tercer ingreso de nuestro país es el turismo. Si bien contamos con más de 10.000 puntos arqueológicos, playas inigualables, y paisajes cautivadores, aún seguimos relegando este aspecto que para muchos países como España, por ejemplo, implica el 80% de su economía.

Quizás el turismo sea el camino que México necesita para olvidar las actuales dependencias al petróleo y a las remesas, pero habrá que trabajar en políticas públicas diferentes que generen estructuras hacia una mayor captación de visitantes, además de fortalecer los presupuestos que realcen los sitios históricos y de diversión que en muchos casos hoy se encuentra abandonados o en manos de personal poco capacitado.

En fin, el mundo ya nos vislumbra, con tiempo, un futuro que nos alerta a cambiar los giros de los ingresos que necesitamos. No esperemos a que los problemas ya no tengan solución para estructurar las políticas y estrategias del país para ser competitivos y dejar a un lado los problemas que hoy son parte del día a día.

México lo tiene todo, dos océanos, todos los climas, riqueza, historia, su gente…

En definitiva, el camino es no seguir siendo el asombro de los países desarrollados que no entienden como con nuestra riqueza, seguimos aún en el subdesarrollo.

LA ACTUAL CRISIS ECONÓMICA: Un fantasma que nos asusta

Cada día es más común escuchar sobre los problemas económicos del planeta. Caídas de las bolsas de valores, incremento en los precios de los artículos, además de una pérdida considerable de nuestra moneda con respecto al dólar.

Muchos mandatarios latinoamericanos consideraban que sus economías estarían al margen de tan delicada situación. México, país líder de Latinoamérica, confiaba en su blindaje, y otros más como Brasil, Venezuela y Argentina, consideraban que difícilmente los problemas afectarían a sus países, situación que dio un cambio radical en el último mes, donde hemos visto como nuestras vulnerables economías, han sido parte de las grandes caídas globales.

En un principio, la crisis nos remonta a las que ya hemos soportado en nuestro país, lo que definitivamente nos llena de temor ante la posibilidad de revivir los “dolores económicos” del pasado. Pérdida de viviendas, encarecimiento de los créditos, incremento desmedido de los artículos de la canasta básica, en fin, fantasmas que pudieran volver a la realidad.

Definitivamente para quienes no somos directamente participantes de la macroeconomía del país la situación en muy clara, y se define en puntos muy básicos para enfrentar esta preocupante crisis:

  1. Nuestra responsabilidad es no entrar en pánico, sumando esfuerzos por alentar a los otros con la premisa de que el camino más rápido para salir de los problemas es trabajar con mayor ímpetu y conjuntamente, dejando a un lado, el pesimismo y la desesperanza.
  2. Debemos cuidar nuestro empleo.
  3. Debemos reducir gastos que no sean prioritarios.
  4. Debemos evitar gastos suntuosos e innecesarios.
  5. Debemos evitar, en lo posible, contraer deudas.

Definitivamente un punto que personalmente considero a nuestro favor, es que las caídas son prácticamente globales (Europa, Asia, América), lo que nos lleva a pensar que los recursos económicos siguen presentes, y que falta encontrar el camino que conjuntamente equilibre las principales economías. Y es que el hecho de que en los últimos años un mayor número de empresas latinoamericanas importantes cotizaran en la Bolsa de Valores estadounidense, nos llenó de orgullo, pero también hoy, nos hace víctimas directas de la caída económica del vecino del norte.

Antes de llorar y preocuparnos, debemos entender que las crisis también son oportunidades para los audaces, dicen algunos empresarios mexicanos; también debemos recordar que nuestro México está acostumbrado al trabajo y al esfuerzo, así que un declive más, no opacará nuestra lucha diaria por conseguir los objetivos que nos trazamos. Pero también es momento de pedir a nuestras autoridades cabeza fría en la toma de decisiones, olvidando el partidismo y las divisiones, legislando hacia las reformas de los diferentes aspectos que México requiere para crecer y buscar el tan anhelado desarrollo.

NUESTRO PLANETA AL BORDE DEL COLAPSO

Nuestro planeta atraviesa una crisis preocupante que nos augura un futuro no muy alentador. Guerras ideológicas, hambrunas, desigualdades vergonzosas, crecimiento de la pobreza, enfermedades, alzas constantes de los combustibles, cambios drásticos en los climas, violencia extrema, racismo, caídas de las bolsas de valores, etc., etc.

Hoy nuestro mundo comienza a pasar factura por la despreocupación que en los últimos dos siglos principalmente, hemos tenido con la naturaleza que todo nos ha entregado.

Y es que si miramos algunos datos que hoy son parte de nuestra realidad, podemos entender el por que nuestro planeta esté al borde de un colapso, y el de sus habitantes.

En la actualidad talamos alrededor de 15 millones de hectáreas cada año, de las cuáles 6 millones se vuelven desierto. En nuestra América Latina acabamos con 22 hectáreas de bosques por minuto, casi todas en el amazonas (pulmón del mundo). Entre enero y diciembre de este año, estaremos enviando a nuestra atmósfera alrededor de 11.000 toneladas de gases y humos tóxicos, situación que nos genera gravísimos problemas de todo tipo, con el agravante de que cada día es más común el nacimiento de niños con plomo en la sangre, con las consecuencias que esto acarrea.

En nuestra ciudad, con los problemas tan delicados que tenemos con el agua, y estamos en los primeros lugares a nivel nacional de consumo de agua por habitante.

En definitiva, nuestro planeta está en un estado de indefensión con respecto a sus habitantes que día a día exprimen sin control sus recursos, en busca de la riqueza de unos pocos, y del sostenimiento de las superpotencias, a costa de cualquier precio.

Algunos ecologistas ya han desahuciado a nuestro planeta. Jaques Costeau, por ejemplo, antes de morir comentaba que la primera medida que el mundo debería tomar para pensar en un cambio que evitara la catástrofe, era desaparecer los vehículos por completo, media que seguramente nunca tomaríamos.

Hoy se habla que ante la escasez del petróleo, podrían ser los biocombustibles, cuyas bases son el etanol y los aceites vegetales derivados del maíz y la caña de azúcar, quienes podrían resolver la situación que ya se avecina. El problema más delicado, es que su uso nos generaría una disminución considerable de las reservas de los países productores de estos alimentos, debido a que la elaboración de esos biocombustibles requerirían de materias primas que antes se utilizaban para satisfacer el consumo humano, y por que millones de hectáreas de tierras fértiles serían utilizadas para obtener este material carburante, lo que con el tiempo generaría una segura escasez de víveres, con sus consecuentes hambrunas, las que ya son una realidad en varias zonas del planeta.

En conclusión, los datos nos presentan un futuro poco halagador, por lo que desde ya es una obligación de todos los que integramos el mundo, el trabajar en una cultura de ahorro y prevención (reciclaje, ahorro de agua y consumibles, racionalización de recursos, entre otros), que nos ayude a alargar la vida del planeta azul, el cual estará a la espera de que nuestros hijos sean capaces de revertir el daño que para muchos ya es irreparable.

MÉXICO GRANDE. Un México que renace.

Cada día son más los problemas que tenemos que soportar. Caídas económicas, desempleo creciente, cierre de empresas, robos, narcotráfico, secuestros, extorsiones, corrupción, etc., etc.

México mágico. Ese México grande por su gente, por sus dos mares, por su historia, por su cultura, por su color y su sabor… México de indígenas, de luchadores, de historia, de garra, de grandeza… Ese México deseado, hoy se ve amenazado.

Hoy nos sentimos amedrentados por lo que difícilmente entendemos, pero soportamos en silencio. Hoy callamos ante el dolor del otro, del que ya no está tan lejos, del vecino, del amigo, el familiar, o el de nosotros mismos.

Hoy los gritos del mexicano hablador, charlatán o bullanguero, se han cambiado por los susurros ante en miedo circundante.

La historia nos demuestra que este gran país crece y se fortalece cuando la adversidad lo acecha. Hoy más que nunca debemos apostar por el positivismo, por el trabajo, la esperanza, y la fe en el Creador.

Hoy más que nunca México nos necesita. Los problemas son muy graves, pero es más fuerte la tradición de un pueblo acostumbrado a la garra y al dolor.

Necesitamos de un México unido, exigente y denunciante. Hoy México requiere del trabajo de todos en conjunto. Hoy necesitamos de gente que crea en la esperanza, y en su capacidad de seguir adelante.

La peor actitud que podemos tomar, es el amedrentamiento pasivo que nos vuelve cada día más vulnerables. Con inteligencia, debemos actuar de manera conjunta y estratégica para lograr revertir un camino, del cual nunca supimos donde tomo un rumbo tan opuesto.

No podemos quedarnos en el discurso fácil de culpar de todo a nuestras autoridades por los descalabros que hoy tenemos que vivir, cuando durante muchos años fuimos cómplices silenciosos de un México que ya presentaba síntomas de lo que hoy nos está sorprendiendo.

El camino que nos espera será largo y complejo, y será mas largo o mas corto, dependiendo de la voluntad de las autoridades y su gente, y del trabajo armónico que podamos articular.

Lo que si es real, es que la cultura del esfuerzo siempre terminará por triunfar. Los muchos debemos ser capaces de remar con fuerza hacia la meta que nos ubique en el rumbo adecuado hacia la reconstrucción del México seguro y grande, que la mayoría nos merecemos.

Hoy más que nunca debemos ser fuertes y aguantar, esperando que la valentía nos devuelva la razón, en un país que unido, siempre logra los objetivos que se propone.

UN MÉXICO DIFERENTE: Será la decisión de nuestros jóvenes

En los últimos meses hemos tenido que observar atrocidades en México, que quizás nunca esperamos vivir tan cerca.  Muertes, secuestros, extorsión, granadas, en fin, la lista es larga.

Hoy después de tanto sufrimiento, uno voltea atrás y se pregunta sobre el origen de estos individuos, su familia, su religión, su escuela, sus valores…

Hoy más que nunca nuestro país vive un profundo miedo que radica en la inseguridad sobre en qué, o en quienes confiar. Nuestra juventud hoy más bombardeada que nunca, pareciera nuestra única esperanza para en un futuro no muy lejano, revertir lo que ahora parece imposible de resolver. El problema es que esa esperanza hoy se encuentra en la encrucijada de las drogas, la violencia familiar, el alcoholismo creciente, las pandillas, los divorcios, los desórdenes alimenticios como la bulimia, la anorexia y la ortorexia, el satanismo, y por si fuera poco, unos medios de comunicación que diariamente los bombardean diciéndoles que para ser exitoso en la vida, el único camino es ser GUAPO, DELGADO Y RICO…

Ante este panorama preocupante, nuestro futuro como sociedad se ve muy amenazado, por lo que desde ya debemos hacer un alto en el camino a fin de trabajar a futuro, para buscar que esa esperanza que tenemos se cultive hacia el ser humano que necesitamos para cambiar los destinos de nuestro México.

Yo considero que el camino de cambio que requerimos requiere del trabajo conjunto y arduo de las familias, autoridades, y las instituciones educativas.

Muchas veces hablamos de que debemos dar a nuestros jóvenes una adecuada orientación vocacional que les ayude a decidir su camino profesional… ¿pero donde quedan los millones de mexicanos que no tienen acceso a la educación?

Para mí, mucho antes que una orientación vocacional, debemos estructurar un sistema educativo que inicie desde el primer acercamiento del bebé al mundo, hacia una adecuada toma de decisiones. Estamos de acuerdo que no somos los mejores en este tema, ya que si regresamos en la historia, han sido varias las decisiones importantes en las cuales optamos por el peor camino.

La toma de decisiones estructurada nos ayuda a plantear el futuro de nuestra vida. Esto implica la libertad para tomarlas, cimentadas en los valores que la familia debe inculcar por medio de un trabajo educativo inicial, que se complemente con las instrucciones de los colegios y las universidades. La labor de las autoridades de gobierno debería encaminarse a garantizar que esta educación recibida sea estructurada en un plan de lo que México necesita para crecer hacia un objetivo común y claro para todos.

En definitiva, un joven que sabe tomar decisiones, entiende claramente lo que es bueno y lo que es malo, y en base a una estructura mental sólida proveída por sus padres y su escuela, y con una meta fija de lo que quiere el entorno de él, seguramente caminará hacia los objetivos que México necesita para lograr ubicarse en posición diferente a la que hoy hemos tenido que vivir.

Lo más fácil es lamentarnos por lo que hoy soportamos. Pero desde ya nuestro país nos ofrece la opción de trabajar unidos por una juventud diferente, que vea en nuestros errores la oportunidad de aprender de ellos, y tomando las mejores decisiones, logremos convertir a México en el país en el que todos anhelamos vivir.

GOTAS DE LLUVIA: NO ES DE ROCÍO

Desde hacía muchos años no vivíamos en nuestra ciudad una temporada de lluvias tan fuerte y constante.  Hoy los de mayor edad, recordaron los tiempos en los que el agua brotaba a borbotones, y por consiguiente, no era un tema en la agenda de nuestros gobernantes. La diferencia es que el agua que ahora está brotando, es la que ya contaminada con metanol, viene de las alcantarillas y colectores que no alcanzaron a soportar los miles y miles de litros que diariamente nos han estado cayendo del cielo.

Hoy tenemos una ciudad con problemas de comunicación vial intermunicipal, con calles destruidas, y con familias que están en condiciones de peligro inminente.

Tal parece que la naturaleza hoy nos responde con ímpetu, después de que por muchos años estuvimos rezando por temporadas de lluvias que nos ayudaran a recuperar el gastado manto acuífero del cual hoy nos seguimos abasteciendo, y del que aún desconocemos a detalle, su tamaño y tiempo de vida.

Si bien pudiéramos pensar que con las abundantes lluvias quizás el tema futuro del agua en nuestra Ciudad pudiera estar resuelto, hay que reconocer que aún seguimos sin tener una planeación acertada con respecto al vital líquido. Por un lado debemos saber que para que una gota de agua llegue al nivel del manto acuífero, es un  proceso que tarda varios años, y al no contar con sistemas importantes de captación de agua, gran porcentaje de esta busca los causes antiguos, terminando en presas de otros Estados.

En segundo lugar, nuestra ciudad carece de una cultura de captación individual de agua, la cual nos permitiría en cada vivienda contar con azoteas recolectoras de agua, con sistemas de tratamiento de aguas negras, con aparatos ahorradores de agua, todos, esquemas muy importantes en las temporadas de escasez del vital líquido.

También nuestra ciudad desde hace muchos años debería contar con pavimentos porosos como los usados en Estados Unidos y Europa, que permiten el paso del agua lluvia al subsuelo con mayor facilidad, encontrando más fácilmente el nivel freático.

Hoy la situación compleja que vivimos nos demuestra que aún seguimos sin prepararnos para el manejo de este recurso, pues en la escasez sufrimos por no contar con sistemas de riego y uso adecuados que nos ayuden al ahorro, y en la abundancia, igualmente tenemos problemas al no estar preparados, pues seguimos con esquemas de almacenamiento insuficientes, y sistemas de conducción que son rebasados en tiempos como el que ahora hemos vivido.

El tema del agua nos debe competer a todos. Por un lado las autoridades deben trabajar en políticas que nos permitan un mejor uso del vital líquido, además de generar normas obligatorias de almacenamiento individual y colectivo que nos ayuden a contar con el recurso en ciertas temporadas. Por otro lado los ciudadanos debemos concientizarnos de la necesidad de cuidar y almacenar el agua, a fin de prepararnos con anterioridad para su escasez como en otros años, o su abundancia como ahora lo vivimos. Y en último lugar, quienes nos dedicamos a la educación, debemos ser responsables de una formación que fomente en los jóvenes el buen manejo de este recurso vital, que hoy nos ahoga, pero que por muchos años fue anhelado por los que vivimos en la Entidad.

MAESTRO: ¿CUÁL ES TU APORTACIÓN?

Dentro del proceso enseñanza – aprendizaje, el catedrático es la pieza clave para el logro de resultados satisfactorios.

En la actualidad, nuestros jóvenes viven aspectos complejos que afectan el buen desempeño académico. El alcohol, las drogas, los divorcios, los trastornos alimentitos como la bulimia, la anorexia, y la ortorexia, son cada día más comunes entre nuestros educandos. Todo este cúmulo de preocupaciones rozan sus vidas, además de soportar el constante bombardeo de los medios de comunicación, que les exigen ser guapos, ricos y delgados, para ser catalogarlos en la lista de los exitosos.

Definitivamente la posición del maestro contemporáneo, deberá no sólo contemplar la enseñanza de la materia como tal, sino también convertirse en un ser capaz de leer la individualidad de cada estudiante, para lograr ayudar en sus debilidades y potencializar sus virtudes.

Está claro que el maestro es una parte fundamental en este proceso de aprendizaje, por lo que considero indispensable que quienes nos dedicamos a esta interesante labor, aceptemos la responsabilidad que tenemos en nuestras manos, a fin de generar nuestra aportación en el cambio urgente y necesario, que se debe dar en el sistema educativo, al cual hoy pertenecemos.

Y es que en nuestro México contamos con un sistema educativo estático y costoso, que no ha entregado los resultados que todos hemos esperado.

Hoy nuestro país invierte alrededor del 7% del PIB (producto interno bruto) en educación, casi 3 puntos más que en 1980. Si nos compramos con países con resultados académicos mejores, encontramos que Dinamarca, por ejemplo, invierte el 8% del PIB en educación, Finlandia el 6.2%, y Suecia el 7.7%. Como podemos observar, la inversión que tenemos en educación es muy similar, pero los resultados son verdaderamente diferentes; conociendo por ejemplo, que en el 2005 México ocupó el lugar 30, de los 31 países a los que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) evaluó por medio de pruebas escritas a una muestra de estudiantes. El problema es que tenemos un sistema educativo robusto y costoso que hoy invierte el 97% de su presupuesto en gasto corriente, y de eso, un 93%, en va exclusivamente a salarios.

En realidad México cuenta con un sistema educativo que invierte en su capital humano, y sin embargo no obtiene los resultados esperados. Hoy nuestros maestros obtienen remuneración de 466 días, o sea que perciben alrededor de 16 meses de salario por año.

Si bien nuestro actual sistema educativo requiere de una revisión integral y urgente, hoy México necesita de maestros más comprometidos con la labor que desarrollan en su entorno. Hoy nuestro México necesita de mentores que entiendan la complejidad de los seres a los que guían en su camino. Hoy más que nunca debemos entender nuestra responsabilidad con el desarrollo del país, ya que de nosotros dependerá el inculcar en ese joven, la capacidad de liderazgo y crecimiento que México necesita para trascender, y acercarnos al anhelado desarrollo.

Si bien nuestra profesión es nuestro modo de vida, hay que entender que en la labor de la enseñanza, el salario y las prestaciones no pueden ser la única motivación que tengamos en el día a día. Nuestra motivación también deberá ser la de formar a los futuros conductores de un nuevo México; hombres que logren ver en cada problema una oportunidad de mejora, y en cada oportunidad, la posibilidad de avanzar en el camino que nos lleve al país que todos deseamos tener.